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La Fábula de la Liebre y la Tortuga: Un Cuento con una Gran Lección

Cuento de la liebre y la tortuga para niños de primaria

Uno de los cuentos de animales más conocidos del género es la fábula de «La liebre y la tortuga», escrita por Esopo y popularizada a lo largo de los siglos.

Este cuento nos muestra cómo la constancia y el esfuerzo pueden superar la rapidez y la soberbia. Es una historia ideal para compartir con niños, ya que transmite una enseñanza valiosa que pueden aplicar en su día a día.

Como profesor de educación primaria, disfruto leer cuentos con valores y luego hacer reflexiones con mis alumnos. Esta fábula de la liebre y la tortuga en particular siempre genera un debate interesante, pues los niños se identifican con uno u otro personaje y sacan conclusiones propias.

Hoy te contaré esta historia y al final te dejaré una reflexión con preguntas para debatir con los más pequeños. ¡Acompáñame en esta lectura!

Contenidos

En un hermoso bosque donde los árboles bailaban con el viento y los arroyos cantaban con alegría, vivían muchos animales de todas las especies. Entre ellos, destacaban dos muy diferentes: una liebre veloz y traviesa llamada Lila y una tortuga paciente y reflexiva llamada Tomás.

Lila era la corredora más rápida del bosque. Con sus patas largas y ágiles, saltaba de un lado a otro como si el suelo estuviera hecho de nubes. Todos los animales la admiraban, pero a veces se burlaba de quienes no podían correr tan rápido como ella.

Por otro lado, Tomás era tranquilo y siempre iba a su propio ritmo. Nunca tenía prisa, pero llegaba a todas partes con paciencia y determinación. Aunque algunos animales se reían de su lentitud, él nunca se ofendía.

Un día, Lila no pudo resistirse y empezó a reírse de Tomás delante de todos.

—¡Eres tan lento que hasta los caracoles llegan antes que tú! —bromeó la liebre, dando saltitos a su alrededor.

Tomás la miró con calma y, con una sonrisa, le respondió:

—Puede ser, Lila, pero ¿qué te parece si hacemos una carrera para comprobarlo?

Todos los animales quedaron en silencio. ¿Una carrera entre la liebre más veloz y la tortuga más lenta? ¡Eso sería divertido de ver!

Lila se rió a carcajadas.

—¡Acepto! Esto será pan comido.

El búho sabio, que siempre organizaba los eventos del bosque, trazó la ruta de la carrera. Comenzaría en el gran roble y terminaría en la piedra brillante junto al río.

—La carrera será mañana al amanecer —anunció el búho.

Esa noche, Tomás se preparó durmiendo bien y comiendo sano. En cambio, Lila se quedó despierta presumiendo ante los demás sobre cómo ganaría sin esfuerzo.

Cuando salió el sol, todos los animales se reunieron para ver la carrera.

—¡En sus marcas… listos…! ¡YA! —gritó el búho.

Lila salió disparada, dejando una nube de polvo a su paso. Tomás, sin apurarse, comenzó a caminar con pasos cortos pero seguros.

La liebre corrió y corrió hasta que miró hacia atrás. Tomás estaba todavía en la línea de salida.

—¡Esto es demasiado fácil! —dijo Lila entre risas—. Creo que me tomaré una siesta.

Así que se tumbó bajo la sombra de un árbol y cerró los ojos.

La liebre y la tortuga contada para niños

Mientras tanto, Tomás seguía avanzando. Paso a paso, nunca se detenía. El sol subió al cielo y luego comenzó a bajar, pero Tomás seguía adelante, firme y decidido.

Cuando la liebre despertó, se desperezó con una sonrisa confiada y miró hacia la meta.

—¡Voy a ganar de todos modos!

Sin embargo, cuando levantó la vista, vio algo que la dejó helada. ¡Tomás estaba a punto de cruzar la línea de meta!

—¡No puede ser! —exclamó Lila, y corrió tan rápido como pudo.

Los animales animaban a ambos, pero… ¡demasiado tarde! Con su último paso firme, Tomás cruzó la meta justo antes de que Lila pudiera alcanzarlo.

Todos los animales estallaron en aplausos. ¡Tomás había ganado la carrera!

Lila, sin poder creerlo, se acercó a él, todavía jadeando.

—Pero… ¡yo soy la más rápida! —dijo la liebre.

Tomás sonrió con calma.

—Sí, Lila, pero la velocidad no lo es todo. Lo importante es no rendirse y seguir adelante, paso a paso.

Lila bajó las orejas y asintió. Había aprendido una gran lección.

Desde ese día, dejó de burlarse de los demás y, en cambio, comenzó a entrenar con Tomás. Se hicieron grandes amigos, y juntos aprendieron que el esfuerzo y la constancia siempre llevan más lejos que la simple velocidad.

La historia de Lila y Tomás nos enseña que no importa lo rápido que seamos, sino nuestra determinación para seguir adelante sin rendirnos. La constancia y la paciencia pueden superar cualquier obstáculo.

Así que, la próxima vez que te enfrentes a un desafío, recuerda: ¡no importa qué tan lento vayas, lo importante es nunca detenerse!

Esta fábula de la liebre y la tortuga tiene una enseñanza muy clara: la perseverancia y el esfuerzo valen más que la velocidad o la habilidad natural.

La liebre tenía la ventaja en rapidez, pero su soberbia la hizo subestimar a la tortuga. Pensó que no necesitaba esforzarse para ganar. En cambio, la tortuga nunca dudó de sí misma, se mantuvo firme en su objetivo y ganó gracias a su constancia.

Este cuento de la liebre y la tortuga nos deja varias lecciones:

La perseverancia vence los obstáculos: No importa si avanzas despacio, lo importante es seguir adelante.
El exceso de confianza puede jugar en contra: No debemos subestimar a los demás ni dar las cosas por ganadas antes de tiempo.
Cada persona tiene su propio ritmo: No todos avanzamos igual, pero con esfuerzo y dedicación podemos alcanzar nuestras metas.

Cuando leo esta historia de la liebre y la tortuga en clase, siempre me gusta hacer una pausa para preguntar a mis alumnos:

👉 ¿Qué personaje te representa más, la liebre o la tortuga?
👉 ¿Has vivido alguna situación en la que subestimaste a alguien y te sorprendió?
👉 ¿Te ha pasado que avanzas lento en algo, pero al final lo logras?

Las respuestas son muy interesantes. Algunos niños dicen que se identifican con la liebre, porque a veces dejan cosas para después confiando en que las terminarán rápido. Otros se sienten como la tortuga, porque aunque les cuesta, con paciencia alcanzan sus objetivos.

Como profesor, me encanta ver cómo los niños descubren por sí mismos que el esfuerzo continuo da frutos. También reflexionamos sobre cómo aplicar esta enseñanza de la fábula de la la liebre y la tortuga en la escuela, en el deporte o en cualquier reto de la vida.

Este cuento de la liebre y la tortuga es ideal para trabajar en clase valores como la paciencia, la humildad y la disciplina. Algunas actividades que he usado con mis alumnos son:

🎭 Dramatización: Representamos la historia con diferentes finales alternativos.
📖 Escritura creativa: Los niños escriben una versión diferente de la fábula con nuevos personajes.
🤔 Debate: Hacemos un círculo de reflexión sobre qué haríamos si fuéramos la liebre o la tortuga en la vida real.

También aplicamos esta lección a nuestro día a día:

🏃‍♂️ En los deportes, recordamos que la práctica constante es más importante que ser rápido o fuerte desde el inicio.
📚 En los estudios, entendemos que el aprendizaje lleva tiempo y esfuerzo.
🧑‍🤝‍🧑 En la convivencia, aprendemos a no subestimar a los demás y valorar sus capacidades.

Para fomentar el pensamiento crítico, aquí tienes algunas preguntas que pueden ayudar a reflexionar sobre el cuento de la liebre y la tortuga:

1️⃣ ¿Por qué crees que la liebre perdió la carrera?
2️⃣ ¿Cómo se sintió la tortuga cuando la liebre se burlaba de ella?
3️⃣ ¿Qué habría pasado si la liebre no se hubiera dormido?
4️⃣ Si pudieras cambiar el final, ¿cómo lo harías?
5️⃣ ¿Cómo puedes aplicar la enseñanza de este cuento en tu vida?

Estas preguntas permiten que los niños analicen la historia de la liebre y la tortuga desde distintas perspectivas y la relacionen con su propia experiencia.

La fábula de la liebre y la tortuga es un cuento simple pero con una enseñanza poderosa. Nos recuerda que el éxito no depende solo de la rapidez o el talento, sino del esfuerzo continuo y la determinación.

En la vida, todos enfrentamos desafíos. Algunos avanzan rápido, otros despacio, pero lo importante es nunca detenerse. Como profesor, siempre les digo a mis alumnos:

«No importa si avanzas lento como la tortuga. Lo que importa es que sigas adelante sin rendirte.»

Espero que este cuento de la liebre y la tortuga inspire a grandes y pequeños a valorar el esfuerzo y la constancia. ¡Sigue avanzando paso a paso y lograrás tus metas!

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